domingo, 22 de febrero de 2009

SLUMDOG MILLIONAIRE

Empezamos nuestra particular maratón cinéfila con esta cinta. Una particular visión sobre los avatares del destino y la lucha por la supervivencia en una sociedad donde tener un techo bajo el que cobijarse parece un milagro más que un derecho social.

Con la imagen en mente de las (miles) de ocasiones en las que hemos podido ser espectadores de esa misma situación en nuestras pantallas, el concurso se convierte en la anécodta y el premio se queda sólo en el trasfondo de una aventura que nos lleva a hundirnos en la más profunda de las miserias humanas, y la lucha personal por recobrar una dignidad que parecía perdida por el mero hecho de haber nacido en el lugar y el tiempo equivocados.

Guiños que hacen que una vida corriente y más bien dramática se convierta en la clave para el éxito futuro. Es complicado, en nuestros días, convertir las calamidades en acontecimientos cruciales para la propia historia, mostrándolas bajo el prisma del optimismo que (moralinas) se debería sonsacar de cada experiencia. Si para lograr un sueño hace falta hundirse en la miseria (o en la mierda, para ser más exactos), siempre quedará el buen sabor de boca de haber hecho todo lo que estaba en nuestras manos para alcanzar aquello que anhelamos. Y quien sabe, igual de entre todos resultamos ser los escogidos, a pesar de habernos olvidado de cualquier prejuicio.

Casualidades, sucesos personales que entierran a la inteligencia basada en montañas de conocimientos a la mera posibilidad de disponer de tiempo y recursos para hundirse en los libros. Si la vida es aquello que acontece a cada instante, y a menudo sabemos del mundo cosas que ni tan siquiera sospechamos. ¿Estaba escrito? Qué más da, si al final hay que creer en uno mismo para lanzar la moneda al aire y esperar que caiga cruz, o cara, pero atreverse a lanzarla.

¿Arriesgas? Llegó con las manos vacías, y se fue con el premio. No hay derrota, incluso si el azar no se hubiera alineado con la fortuna para conocer al tercer mosquetero... había premio, en la voz y la ayuda, en el sueño que despierta la ilusión de que, incluso empezando de cero, se puede tocar el cielo.

DIRECTOR: Danny Boyle, Loveleen Tandan
AÑO: 2008

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