La frontera divisoria entre la realidad y la ficción se materializa en la leyenda urbana, explicaciones plausibles a sucesos que la razón no puede esclarecer en su discurso ordenado habitual.Sospecho que mi disposición natural a zafarme de historias y mitos de esa índole conlleva que desconozca las leyendas que circulan de boca en boca, a no prestar atención cuando se habla sobre personajes que merodean sin rumbo fijo por los alrededores, o sobre acontecimientos inexplicables en lugares poco transitados.
El mito de Mothman (el hombre polilla) nació en la década de los 70 en Virginia Occidental (en Point Pleasant, lugar de los hechos donde se centra el film). Se dice que fue visto por primera vez de noche, identificado como una forma humanoide alada y grisácea con ojos de un rojo intenso y brillante. Desde su primera aparición, varias personas relataron haber presenciado distinguido su figura y presencia en distintos lugares, casi siempre en oscuridad.
Algún tiempo después del inicio de las apariciones, coincidiendo con la Navidad, el puente Silver Bridge, atestado por vehículos a causa del fallo de uno de los semáforos, se derrumbó ocasionando 38 muertos y varios heridos. Los hay que aseguran que, momentos antes del derrumbe, la figura alada de ojos enrojecidos sobrevoló la zona, como previo aviso de lo que iba a acontecer. Otros afirman que, tras la visión del espectro, tuvieron la sensación de que algo terrible iba a suceder cerca de sus casas. Pocos atribuyen el accidente a la corrosión y envejecimiento del puente, que pudo ocasionar el fallo de la suspensión por cadenas del mismo.
Tal vez lo que siempre me ha resultado inverosímil es la facilidad con que el ser humano es capaz de creer en fábulas cuando una explicación más acorde con la objetividad de sucesos resulta evidente. Quizás necesitamos aportar a la vida tangible una pizca de misterio en forma de humanoides que escapen de la rutina de nuestros días...
¿Ver para creer?
DIRECTOR: Mark Pellington
AÑO: 2002
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