lunes, 27 de julio de 2009

REQUIEM POR UN SUEÑO (Requiem for a dream)

Pupilas que se diltan, realidades distorsionadas, subidones, observar la realidad a través de un prisma volteado en el que nada es sino parece.

Siempre se relaciona el mundo de la droga con juventud, evasión de realidades, impulsividad de un momento en el que nada se teme porque nada se tiene, una vida por delante para caer y levantarse.

Sin embargo, en pocas ocasiones se muestra la necesidad de evasión desde la óptica del que nada tiene porque ya ha vivido, y el mirar hacia delante sólo supone desazón.

A pesar de lo repetitivo del cliché que mezcla realidad con alucinación, este requiem particular tiene la novedad de narrarse en varios tiempos. El momento en que las piertas se abren, y los proyectos son sueños de hoy que no pueden hacerse realidad. Dinero fácil, dinero sucio, y el hundirse en una espiral que lleva a la propia destrucción. No se puede crear pureza cuando se construyen sobre cimientos tambaleantes, del dinero que nace del hampa, de un mundo que puede caer como un castillo de naipes.

Y esos sueños, que pueden ser a menudo tildados de ilusorios, se mezclan con soledades de una madre que ya tuvo su papel, y que navega entre la monotonía de programas de televisión y vecinas que se tuestan al sol. En ese mundo carente de ilusiones entra también el hiperrealismo de la evasión, en el que vestirse de rojo, volver a ser joven y esbelta se convierten en el motivo que le impulsa a uno a despertar. Otra evasión, bajo otros nombres, que no deja de ser la misma sed de volar lejos para dejar de sentir que la vida es una carga demasiado pesada.

Quizás le revuelva a más de uno la voz interior que nos impulsa a no abandonar del todo lo que nos convierte en humanos... el tender una mano y sentarnos como antaño simplemente por el placer de conversar, y compartir momentos.

DIRECTOR: Darren Aronofsky
AÑO: 2000

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