En un vago juego de cambios temporales logramos ubicarnos en la historia de 3 hombres cuyo destino se vio alterado por una bala disparada en el lugar y momento equivocados.3 hombres, 3 vidas, 3 circunstancias personales, y 3 entierros. El primero el del hombre asustado, patrullero de una frontera que supone la vía de escape e ilusión de muchos de los que no logran en sus casas sobrevivir con cierto aire de dignidad. En la frontera no hay clemencia que valga, y el hombre puede a veces desempeñar su papel de juez y verdugo sin las limitaciones que exige la vida en sociedad del día a día. Despojarse de la adrenalina sobrante es más sencillo si te ampara la ley.
Un hombre que mata sintiéndose amenazado, y que deberá cargar con su propia culpa, aunque en esta ocasión exteriorizándola antes que su propio remordimiento, agilizado por una voz de la conciencia esta vez más real, que le hará ser el protagonista de las (aparentemente) últimas voluntades del muerto.
Primer entierro del miedo, como el niño que consciente de su mala acción trata de esconder lo evidente. Y se descubre, por la torpeza de esconder las propias huellas bajo la presión de la prisa y la vergüenza. Segundo entierro del desinterés. Cuando la policia local decide echar tierra sobre el asunto, un cadáver sin familia es un hombre sin patria, un don nadie al que tampoco nadie vendrá a llorar. Aunque sea un amigo, el presente, mejor olvidar con rapidez antes de plantearse el porque de muchas situaciones.
Y el tercer entierro. El deseado. O el sueño de un hombre que vivió dibujando un presente que ni tan siquiera era suyo. ¿Y quien no disfraza la realidad con una pizca de ilusión para creerse más vivo? Un viaje personal con el cuerpo a lomos de un caballo, descomposición personal al mismo ritmo en que crece la culpa ajena. Y es que más a menudo de lo que creemos, la venganza se mide en términos completamente distintos de la acción que la ha generado. No hace falta disparar al pistolero, a menudo basta con hacerle espectador de las consecuencias de sus actos... y esperar el nacimiento de la repulsa hacia uno mismo.
DIRECTOR: Tommy Lee Jones
AÑO: 2005
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