Cuando uno no tiene nada que perder se aferra a un diminuto resquicio de esperanza para seguir luchando. Aunque todos los indicios parezcan indicar lo contrario, que ya no merece la pena dedicar una vida a la búsqueda de algo más parecido a un sueño que a una posibilidad, en ocasiones se demuestra que las primeras impresiones fueron sólo eso, impresiones sesgadas por la necesidad imperiosa del hombre de dar carpetazo a los malos momentos empezando de nuevo, con una base que facilmente puede resquebrajarse.Perder a un hijo puede marcar toda una existencia. Pero saber que tras esa desaparición puede desenmascarase toda una trama de corrupción de pequeña y gran escala puede ser un objetivo que, aunque no te devuelva al desaparecido, sí maquille el presente de un halo de justicia y que, tal vez con ello, se logre evitar que la desidia y la holgazanería repitan el caso hasta lo infinito.
Un papel sobrio y digno de las mejores intérpretes, aunque acostumbrados ya a escuchar las voces originales ahora todo intento de doblaje nos parezca plástico y poco natural. La denuncia social no sólo nos exhibe un cuerpo de policia corrupto, sino la trama que alcanza las grandes esferas, que implica a políticos pero también a las enfermeras y médicos que entran en el juego de cubrir con la manta de la locura a aquellos que tratan de denunciar un abuso, o de expresar un descontento.
Si sabes que tu historia no es justa, aunque te muestren un camino alternativo, seguirás luchando. Hasta que tu voz se escuche por encima del resto, hasta que se esclarezca una verdad que seguramente no te devuelva lo perdido, pero al menos coloque las piezas de este gran ajedrez en el que nos movemos en el orden preciso, y con él tu corazón pueda latir de nuevo... aunque sea la esperanza lo último que se pierde.
DIRECTOR: Clint Eastwood
AÑO: 2008
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