Al western moderno siempre se le echa en cara la ausencia del genuino olor a desierto y estepa, de paisajes monocolor y eternas cabalgatas entre los apaches, cabelleras como amuletos, rapidez de duelos y pistolas donde la insinuación jugaba el papel primordial.No se permite la parodia. De sobras sabemos que los tiempos avanzan y con ellos el cine y la posibilidad de realizar mejores tomas. O mostrar con precisión los ágiles movimientos de la mano que coge la pistola y dispara con precisión en un milisegundo. Ni las tabernas son lo que eran, asépticas en exceso, ni las mujeres despiertan el deseo prohibido a pesar de su desaliño, ni el whisky tiene el mismo sabor cuando se engulle en vasos sospechosamente relucientes.
No obstante, hay versiones que recuerdan lo antiguo sin menospreciarlo. La esencia de un género que buscaba el éxito del honor y la propia honradez por encima de todo. Es por ello que la historia de las 3:10 no es sólo la aventura de un hombre que busca salvar su hacienda de la ruina, sino la de un veterano de guerra mutilado que no recibió distinción alguna por cumplir su comedido. La de un padre que quiere ser recordado como aquél que intentó hasta el final luchar por la justicia. Y la de un hombre que aprieta el gatillo con tal facilidad que roza el delirio, pero que es fiel a sí mismo y a sus principios... y se sube al tren, al tren de Yuma... a la tercera va la vencida.
DIRECTOR: James Mangold
AÑO: 2007
No hay comentarios:
Publicar un comentario