martes, 30 de diciembre de 2008

AUSTRALIA

Probablemente se convierta en una de esas películas que, pasados los meses, uno recordará más por los paisajes que por un argumento que rompa los esquemas de las grandes producciones del cine.

Se dice que el pequeño continente de repente emerge con fuerza en el mundo gráfico, ya no únicamente proporcionando un elenco de actores que van y vienen de Hollywood al hogar de los canguros, sino de directores y productores con ideas nuevas, talentos ocultos que florecen como si hasta la fecha habláramos de una isla perdida en mitad del océano.

Sin embargo a veces hay que mezclar con originalidad los ingredientes para que uno evoque en el futuro imágenes, citas, momentos concretos que le hagan referencia y probablemente de Australia uno termine recordando las amplias zonas áridas, los caballos y los mestizos que no pertenecían a ningún bando. Ni blancos ni negros, la generación robada.

Dulzón azucarado en exceso, quizás un poco acorde con estas fechas en las que parece que uno deba olvidar amarguras y espinas y llenarse de buenas intenciones. No importa la diferencia de origen, que uno mire hacia el futuro a ritmos completamente distintos, que se sorba el presente con intensidades dispares... el amor platónico todo lo puede, un oasis en mitad del desierto que supone la lucha por lo que uno cree, que al final se ve recompensado.

Lástima que en realidad al final si tropiezas te caes de bruces en el camino, y todo objetivo se ve dificultado por mil trampas en su mayoría definitivas, si todo parece indicar que de nuevo la tostada caerá del lado de la mantequilla. Una (extensísima) sensión de cine en pantalla grande y todo parecerá posible.

DIRECTOR: Baz Luhrmann
AÑO: 2008

domingo, 21 de diciembre de 2008

EL INTERCAMBIO (Changeling)

Cuando uno no tiene nada que perder se aferra a un diminuto resquicio de esperanza para seguir luchando. Aunque todos los indicios parezcan indicar lo contrario, que ya no merece la pena dedicar una vida a la búsqueda de algo más parecido a un sueño que a una posibilidad, en ocasiones se demuestra que las primeras impresiones fueron sólo eso, impresiones sesgadas por la necesidad imperiosa del hombre de dar carpetazo a los malos momentos empezando de nuevo, con una base que facilmente puede resquebrajarse.

Perder a un hijo puede marcar toda una existencia. Pero saber que tras esa desaparición puede desenmascarase toda una trama de corrupción de pequeña y gran escala puede ser un objetivo que, aunque no te devuelva al desaparecido, sí maquille el presente de un halo de justicia y que, tal vez con ello, se logre evitar que la desidia y la holgazanería repitan el caso hasta lo infinito.

Un papel sobrio y digno de las mejores intérpretes, aunque acostumbrados ya a escuchar las voces originales ahora todo intento de doblaje nos parezca plástico y poco natural. La denuncia social no sólo nos exhibe un cuerpo de policia corrupto, sino la trama que alcanza las grandes esferas, que implica a políticos pero también a las enfermeras y médicos que entran en el juego de cubrir con la manta de la locura a aquellos que tratan de denunciar un abuso, o de expresar un descontento.

Si sabes que tu historia no es justa, aunque te muestren un camino alternativo, seguirás luchando. Hasta que tu voz se escuche por encima del resto, hasta que se esclarezca una verdad que seguramente no te devuelva lo perdido, pero al menos coloque las piezas de este gran ajedrez en el que nos movemos en el orden preciso, y con él tu corazón pueda latir de nuevo... aunque sea la esperanza lo último que se pierde.

DIRECTOR: Clint Eastwood
AÑO: 2008

sábado, 13 de diciembre de 2008

MONGOL

No recuerdo que en la escuela se hablara del imperio mongol. Aunque en realidad tampoco tengo recuerdos precisos de haber comprendido el estudio de la historia como posibilidad de comprender las raíces, más que el intento injustificado de memorizar una serie de nombres y fechas sin conexión alguna.

Quizás por ello el cine histórico, más que una epopeya visual lo que supone es una puerta abierta a la curiosidad. Ni tan siquiera tengo una noción básica de quién fue Genghis Khan, ni de la vida nómada de este pueblo, ni del mito de su historia que por primera vez conozco en dos largas horas de biografía adaptada a la gran pantalla. La leyenda de un hombre, el retrato de las guerras por salvar el propio orgullo, una pizca de pasión pseudoromántica, algo de humor y sangre, estrategia, lealtad, traición y dominio sobre todos buscando extender el poder sin fronteras.

Bellos paisajes, escenas que muestran la crudeza de la batalla y la tradición como bases de una cultura que temía al mismo trueno que posibilitó a uno de sus líderes la victoria. Sorprende ver como, a pesar de la diferencia de culturas, si hay algo que sobrepasa fronteras es la sensación del honor destrozado, y la necesidad de restaurarlo con la venganza como objetivo capital de la propia vida.

Y tras conocer el poder y el destierro, la riqueza y la más profunda de las austeridades, la saciedad y el hambre, la fortaleza y desfallecimiento... logró erigirse máximo gobernante, la leyenda del Kan que pasaría a la historia.

DIRECTOR: Sergei Bodrov
AÑO: 2007

LA OLA (Die Welle)

En la cabeza siguen resonando los ecos de la música estridente que acompaña la cinta... y te quedas aplastado en tu butaca de cine, con una mezcla de indignación y hastío, pensando hasta qué punto no podías ser tú uno más de todos ellos. Aunque les lleves ya 10 años. Aunque te creas mejor que nadie por saber dilucidar en ocasiones la manipulación ajena antes que el resto.

Y es que esto es más que una bandera y un grito al pensamiento. Supone una bofetada a todos nuestros valores, aquellos que tan sabiamente creemos indestructibles y nobles. Basta adornarlos con algún estandarte moderno y seguramente sería yo uno más de ellos, vistiendo camisa blanca y brindando el gesto para creer en algo, sentirse alguien en mitad de un caos de indiferencia y anonimato.

¿Quién no ha querido tener en su aula un profesor dinámico? Alguién que invite a pensar, que fomente la participación del resto, que sea creativo, que no aplique el sistema dictador de jerarquías y busque lo mejor de cada alumno, su potencial, y lo exprima hasta sacar lo mejor de sí mismo.

Todo parece un sinfín de buenos sentimientos. Exprimir la mente para que desgrane uno a uno los detalles de una dictadura, con el fin de mostrarla en su esplendor y poder así evitar repeticiones históricas y tragedias. Nada parece fuera de lo común, si evitamos pensar que siempre hay un débil, un inestable, un inseguro que hallará en las palabras un rincón donde agarrarse, donde encontrar un sentido a una vida ya de por sí vacía. En un mundo en el que se apuesta por lo virtual, a la vez soñamos de forma consciente o inconsciente tener algo seguro, un ideal, un sueño, algo que guíe los días y los coloree de un sentido.

Llegamos a creernos incluso la escena final, una apoteosis pseudohitleriana con un pequeño ejército de mentes manipulables que no dudarían en lanzar por la ventana a un compañero que no quiere ni pisar al mismo ritmo, ni vestir la misma ropa, ni hacer el mismo gesto que el resto. Se le ha ido la cabeza -te dices-, al final se ha creído su papel de líder y mira en lo que termina... y nada más alejado que el llevar hasta las últimas consecuencias el experimento. Aquello que creían sería irrepetible se ha desarrollado en una semana a pequeña escala.

Y el que se agarró a esa pequeña familia, a la sensación de ser parte de algo por primera vez, ve desmoronado su sueño... miedo, terror, vacío, y una pistola en la mano. Suficiente para sembrar el miedo, para destruirse

Y para dejar en nuestra retina el desenlace... tantas veces evocado en noticias de adolescentes que tirotean a compañeros en instintutos, o remedan secuestros quizás intentando ser por un día protagonistas de algo, pertenecientes a un mundo que a veces parece ajeno.

DIRECTOR: Dennis Gansel

MY BLUEBERRY NIGHTS

Hay lugares comunes, una estética que siempre nos recuerda a sus antecesores y que muestra el sello propio. Más que metraje, supone una sucesión de poemas visuales, con un toque calmado del jazz sereno que nos hace recordar las estancias de rayuela, el dulce sabor de lo real y el sueño, la búsqueda de uno mismo, la simplicidad y a la vez laberinto que supone confesarse a uno mismo los deseos.

Canto a uno mismo -que diría el poeta. Ser humano consiste, en ocasiones, en buscar el camino más largo para unir dos puntos. Sucede casi siempre cuando nos dedicamos a contar al resto nuestras preocupaciones, y aceptamos consejos siempre más fáciles de proporcionar que de aplicarse a uno mismo. Corazones rotos, y la necesidad de construirse a uno mismo. De saber distinguir la reacción del deseo.

Por ello a veces abrir una puerta requiere un giro de 180º. Para poder discernir la desesperación del momento de un sentir sincero. A veces es mejor no cerrar las puertas, mantener una llave que suponga la posibilidad de abrirlas de nuevo... o también la seguridad de que un día podrás cerrarla de forma definitiva, con la seguridad del que mira atrás y logra encontrar en sí mismo el lugar que ocupa ese camino, un cimiento más de uno mismo.

Toma distancia, exprime la sensación de ser dueño de tí mismo. A veces será necesario un largo viaje, a veces uno puede quedarse inmóvil y dibujarse día a día buscando monotonías, refugiándose en el olvido dulce del alcohol, buscando otras caricias, el compás acelerado del dinero y la apuesta. Otros esperarán tranquilos, amasando a diario los dulces compartidos aunque deban permanecer en vitrinas sin dueño, aguardando pacientes un regreso incierto de quién dió una posibilidad al azar y quiso descubrir si era veraz o sólo un sueño de noches nostálgicas donde lo fácil es lanzar una caricia y un beso... y lo difícil, capturar el instante y custodiarlo como el tesoro más bello.

DIRECTOR: Wong Kar-Way
AÑO: 2008

viernes, 12 de diciembre de 2008

GOMORRA

No es cuestión de buscarle el defecto al juzgarla según su fidelidad al libro...En parte porque mostrar en una película todos los detalles que Saviano pormenoriza en su retraro napolitano se me antoja así, de base, imposible.

Hay que darle el mérito que se merece entonces al saber darle forma de metraje al ensayo, cazar al vuelo las ideas más impactantes y que pueden resumir de buenas a primeras lo más polémico del texto. Sin demasiados nombres y apellidos que probablemente carezcan de trascendencia para el común de los mortales, y buscando transmitir el mensaje de los bajos fondos. De la mano que lleva a cabo las ideas de una mafia más allá del mito y la leyenda negra.

El mundo de la moda, la mano de obra barata y los chinos, el tráfico de droga, las armas, las bandas de dominio que funcionan sin reglas escritas, la participación incluso de los niños, los bajos fondos, la gestión de residuos tóxicos haciéndose pasar por abono... El resumen logra su comedido. Lanzar al viento la polémica y que siga leyendo quien quiera, más que en imágenes, llevarse las manos a la cabeza con detalles que no dejan a nadie indemne.

DIRECTOR: Matteo Garrone
AÑO: 2008

LAS HORAS DEL VERANO (L'Heure d'été)

A menudo hablar de otros tiempos significa hundirse en la melancolía del que afirma que el recuerdo siempre es mejor refugio que un presente inexacto y a veces poblado de temores y dudas.

Pero si hay algo que nuestro vivir actual ha arrinconado a un lugar de la memoria es a la reunión como punto de encuentro por encima de todo. Quizás fuera la falta de alternativas, pero aunque en mi caso quizás viví los últimos suspiros de esa realidad, aún recuerdo las noches de verano en el pueblo, cuando la gente sacaba sus banquetas a la calle, y se sentaba a tomar el fresco mientras caía la noche. Y allí se contaban los días; anécdotas sin mayor trascendencia que el compartir unos momentos, la charla, el intercambio de visión de un mundo que a veces -era cierto- avergonzaba por lo reducido.

Eso sucede aún en nuestros días. Cuando reunirnos supone un esfuerzo para la mayoría acostumbrada a no rendir cuentas a nadie, a no tener que esforzarse por aunar objetivos y olvidarse del desencuentro, de los aspectos que nos separan y que siempre permanecen les demos mayor o menor importancia. Hay gente que sigue siendo un nexo y mantiene los lazos que tarde o temprano terminan haciéndose patentes en toda su amplitud. Lazos que a menudo son débiles, seda sin sujeción alguna.

Y ese desapego de los vínculos más primarios se extiende en todos los ámbitos de nuestra vida, en todas las relaciones. Las horas de verano que pasaron en la infancia, esas fotografías antiguas en las que se uno se ve retratado sin el paso del tiempo, muestran a menudo la rapidez con la que uno olvida sus raíces. Vorágine de tiempo, progreso, modernidades que acercan al mundo a la vez que nos alejan desenfrenadamente de él.

Una mujer que sigue anclada a sus recuerdos, a los objetos que en forma de obra de arte esconden parte de su vida, impregnados en la historia que acarrean aunque nadie la perciba. Cómo llegaron allí, por qué motivo fueron almacenados, guardados como pequeños tesoros, espectadores silenciosos de la vida que crecía a su alrededor. Pero esa misma mujer es consciente del fin de toda esa historia contenida en las paredes de una casa que morirá con ella, de unos recuerdos que ni siquiera figurarán en los libros para la posteridad.

Con su muerte, la decisión sobre el devenir de su memoria. Una casa que contiene recuerdos y que, sin embargo, supone el punto de partida para la separación definitiva. Tres hermanos con vidas que les han llevado a otros lugares, cuyo afán dista del amor primitivo al arte en su esencia. Cuando las raíces ya son algo más etéreo que un lugar y culturas, y se acercan más a un terreno neutro donde poder vivir sin ataduras. Evitando la disputa sobre el legado, cediendo parte de la historia que nunca lograron incorporar como propia para que sea parte del escenario evocado por otros.

Tan cercano a sí mismos... y no obstante tan ajeno como una obra cualquiera en un museo.Impregnada de una historia y sentimientos que, en general, se nos muestra distante.

DIRECTOR: Olivier Assayas
AÑO: 2008