sábado, 11 de octubre de 2008

MARNIE LA LADRONA (Marnie)

Hay películas que suponen una saeta directa al corazón, al recuerdo de lo que hizimos la primera vez que tuvimos ocasión de verlas. Contemplarlas de nuevo supone una vuelta al ser que fuimos en ese momento, a los ojos que nos acompañaron, a la bella nostalgia del momento vivido que permanece como parte de nuestra historia.

Esta fue en Madrid, en aquel verano en el que justo empezamos a lanzar la moneda al aire. Una huída hacia adelante, un viento que vino del norte y la puerta abierta de un hermano que nos dejó sonrisas, recuerdos y alguna que otra borrachera. Y la ventana, que dejaba al alcance de la mano tantas azoteas de la ciudad que en cierta forma también nos vió nacer.

Y con ella, Marnie, la mujer vencida por su propia historia. Y es que somos lo que hemos vivido, desde el origen de nuestros días, impregnándose en nosotros la huella de lo que ven nuestros ojos vacíos de toda maldad. Miedos que se transmiten al ser que vamos formando, que se exhiben luego en el hacer de cada día y que no son más que espejos de lo que vimos en aquellos que forjaron nuestro carácter. Buenos o malos a veces, aunque nada justifique la acción, existe, en el fondo de todo suceso, un motivo silente en ocasiones indomesticable, espontáneo como el que rie o llora.

Más no siempre hay un pájaro dispuesto a batir las alas con la fe en descubrir, bajo tanta deshonradez, un corazón falto de cobijo.

DIRECTOR:Alfred Hitchcock
AÑO: 1864

BARRY LYNDON

" Buenos o malos, hermosos o feos, ricos o pobres, todos son ahora iguales"

Honor y amor cortés en dos actos. No se le puede negar la ambición de la obra, la ambientación cuidada hasta el último detalle, una escenografía brillante, el juego de luces y sombras acorde con el carácter del personaje, la teatralidad de cada uno de los gestos, el andar pausado y casi realista en tiempo de los sucesos...

Como al compás de una sinfonía compuesta con esmero, una voz en off sin sentimiento nos narra la vida y desventuras de un joven que nació del mismo modo que murió: pobre y solo. Tras una infancia y juventud poblada de buenos deseos y sueños de vidas hermosas vividas con decoro y pasión, la madurez y realidad del día a día le llevaran a convertirse en un hombre capaz de todo para lograr un objetivo, ajeno al sentimiento más allá del propio, dispuesto a todo por la codicia y la sed de poder. Tras tener en la palma de sus manos la fortuna, jugó a los dados y la suerte cayó del otro lado, despojándole de todas sus pasiones, incluso de las menos materiales, de su propio hijo.

Si bien podría tratarse de otra hermosa historia narrada en dos tiempos, la extrema tranquilidad con la que se narran los hechos la hace en excesivos momentos insulsa y pomposa hasta el extremo. Demasiado extensa, demasiado pausada, demasiado fastuosa... demasiado.

DIRECTOR: Stanley Kubrick
AÑO: 1975

jueves, 9 de octubre de 2008

PSICOSIS (Psycho)

No hay nada como ponerse en situación, correr las cortinas de esta estancia, apagar todas las luces y tumbarse con los pies descalzos sobre el sofá. Una buena taza de chocolate caliente y toda la noche por delante para sumergirse de nuevo en el suspense, la intriga, la genialidad de una historia sencilla en manos de un mago de luces y sombras.

Nunca nos dejamos sorprender tanto como cuando vemos una película por primera vez. A menudo sucede que, con el paso del tiempo, los detalles se difuminan y las nuevas visiones suponen un sablazo al recuerdo, y una puerta abierta a vislumbrar detalles que en principio pasan desapercibidos. Sin lugar a dudas, cuando uno habla de Psicosis lo primero que evoca es el cuchillo en la ducha, y la imagen de una hermosa Janet Leigh mostrando sensualidad incluso antes de ser asesinada. O el propio rostro atónito al descubrir el verdadero rostro de la tirana madre de Norman, el afable taxidermista de talante angelical.

Madre e hijo, dos en uno… quizás le hubiera restado el final demasiado doctrinal. En ocasiones es mejor dejar las interpretaciones en un suspiro, para que uno pueda dar rienda suelta a la imaginación y establecer su propia conclusión tintada de sangre.

DIRECTOR: Alfred Hitchcock

AÑO: 1960

miércoles, 8 de octubre de 2008

EL GOLPE (The Sting)

Hay debilidades que trascienden a cualquier explicación lógica y racional. La mía por Paul Newman sería una de ellas. Y como no hay una sin dos, y en estos momentos se brinda al fácil homenaje, me dejé llevar de nuevo por el dúo perfecto, y el recuerdo diáfano de haberla visto hace ya bastante tiempo.

Algo que me apasiona del cine es la capacidad de hacerme volar a su antojo. Si hay una sensación que saboreo con placer indescriptible cuando aparecen los créditos y la música final es la de haber sido manipulada al antojo del director, actores y todo el conjunto de gente que hay detrás de la puesta en escena de una historia. Me aburre lo previsible, los relatos en los que a media proyección ya puedes adivinar los siguientes pasos, e incluso sin demasiado margen de error cuál será la última escena.

Y ahora que mi mente sigue silbando sin poder acallarla la melodía que acompaña toda la trama dejo crecer en mi la sensación agradable de haber sido transportada durante unos minutos a una realidad que he vivido como propia, espectadora de un golpe que me demuestra de nuevo cuán creíble puede resultar un argumento si se le adorna de forma inteligente. Cuán manipulables podemos llegar a ser en el día a día si alguien no nos muestra en nuestras propias narices que la sangre derramada no era más que una bolsa de tinta roja debidamente colocada.

Y es cierto. La venganza no es suficiente…pero qué bien sienta!

DIRECTOR: George Roy Hill

AÑO: 1973

martes, 7 de octubre de 2008

EXTRAÑOS EN UN TREN (Strangers on a Train)

Cuando ya tenía por perdida la oportunidad de homenajearme con un buen ciclo de cine bajo las noches estrelladas de esta isla en mitad del oceano, se abrió la puerta a la lucidez y dando la vuelta a la tortilla inicio mi peregrinación bajo las manos del siempre genial Alfred con una de las muchas películas pendientes de ver.

Quizás se acompañe de la atmosfera de la noche, de la apacible calma que reina el entorno y la ausencia de cualquier otro sonido más que el del viento que mueve las cortinas de este pequeño lugar que me sirve de hogar temporal; o quizás la oscuridad, la predisposición a dejarme envolver por la trama sin otros condicionantes más que el cine en su esencia. O que bajo su genial batuta cualquier escena cotidiana puede envolverse de una sensación agobiante por la cadencia del suspense.

Y que tire la primera piedra el que no ha sentido el propio palpitar con los interminables sets del fatídico partido de tenis en el que se juega la última carta de la baraja, cuando la velocidad de los mates se entremezclan con las imágenes de un Bruno maníaco tratando de alcanzar el pitillero con sus dedos, cada vez más cerca, rozando el delirio. O quien no haya revivido sus pesadillas infantiles con el desbocarse del tiovivo a toda velocidad.

Toda historia tiene un trasfondo de la locura que constantemente impregnan los protagonistas de sus escenas de suspense. Juegos de luces y sombras, de palabras no dichas y gestos, de la incondicional presencia de una cara oculta en cada uno de nosotros, la socialmente censurable, la impulsiva, sin remordimientos, irresponsable y por ello a la vez temible.

Y es que… ¿no has deseado nunca, en niguna ocasión, deshacerte de alguien?

DIRECTOR: Alfred Hitchcock

AÑO: 1951

lunes, 29 de septiembre de 2008

DOS HOMBRES Y UN DESTINO (Butch Cassidy and the Sundance kid)

Había que darse un homenaje... y qué menos, con la reciente desaparición del sublime hombre de ojos azules que encandiló a medio mundo, que quiso avivar su imagen de actor en mayúsculas por encima del carisma de un rostro que deslumbró a mujeres y hombres sin distinción.

Tarde de domingo, cansancio tras las horas de verde y blanco interminables a pesar del disfrute de saberse creando lo que uno deseaba con sus propias manos. Músculos que ceden al descanso, pierden la tensión de las horas precedentes y se acomodan plácidamente al relieve del colchón bien orientado a la pantalla. Escoger, y cómo no, ya de paso el duelo de titanes, la compenetración más pura, la amistad hecha música.

Decidió morir alejado de las cámaras y el tumulto, rodeado quizás de la gente que más cercana ha estado de sus pasiones y sus sueños. Sin exclusivas ni últimos discursos bañados de condescendencia ni autocompasión. A solas consigo mismo, quizás como Butch huyendo hacia adelante sin tratar de eludir la huella marcada por el destino, pero tratando de ser consecuente con la propia historia, con la evidencia de lo que uno ha sido que traza en sinuoso rumbo al futuro.

No se puede vivir al pleno, sumergirse en la experiencia al margen de la ley, y pretender un final algodonado y desdibujado como un camino de rosas. No se puede vivir el presente y preocuparse por lo que nos deparará el futuro si un día ese afán del momento se trunca y ya no existe el disfrute máximo, la bicicleta que rueda haciendo piruetas esquivando piedras en el camino. El pensador y el brazo de palanca, compenetrados en guiños y conversaciones, en la pasión por una mujer que sigue sus pasos con la salvedad de no querer presenciar una muerte tan anunciada como inevitable.

Raindrops keep fallin' on my head
And just like the guy whose feet are too big for his bed
Nothin' seems to fit
Those raindrops are fallin' on my head, they keep fallin'

DIRECTOR: George Roy Hill
AÑO: 1969

sábado, 13 de septiembre de 2008

EL ÚLTIMO MOHICANO (The last of the Mohicans)

1757. Norte de América, Grandes Lagos (la actual Nueva Inglaterra, en Canadá). A orillas del río Hudson, la batalla entre ingleses y franceses por colonizar el territorio se halla en su máximo apogeo. Tras tres años de intensas luchas, ayudados por la población de las tribus nativas (Mohawks, Iroqueses, Hurones, Mohicanos...), los británicos hacen uso de sus últimas tropas en un intento agónico de defenderse del ejército franco que se acerca desde el sur.

Hawkeye (Ojo de Halcón) es el hijo blanco adoptivo de uno de los pocos mohicanos que aún sobrevive, Chingachgook. Vive junto con su hermano mohicano Uncas, cazando y alabando a la tierra en los valles de la zona.

La noción de patria simbolizada por la participación en la reyerta de los milicianos, se contrapone a la batalla por los propios deseos que encarna Hawkeye, lejos del deseo de pertenecer a una tierra por encima de todo, sino del verdadero sentido de las raíces, que se erigen en forma de manos, ojos y pieles que caminan junto a las propias.

DIRECTOR: Michael Mann
AÑO: 1992