domingo, 22 de febrero de 2009

VIA REVOLUCIONARIA (Revolutionary Road)

Con la lectura reciente se es más consciente de los detalles. Pero a la vez también resulta más sencillo ser benevolente, y admitir que resulta imposible ser fiel al completo. Profundizar como Yates en su novela en la vida personal de cada uno, en un intento de comprender el grito, la pelea, el sentimiento de vacío que llena sus vidas.

Nada que ver con el duelo Di Caprio-Winslet previo. Donde la pasión superaba cualquier arrebato de interpretación extraordinaria. Se nota la madurez, los años, las tablas con su filmografía, la ausencia de gestos prediseñados y la capacidad de ambos de integrarse en sus personajes no ya tomando como base su propia personalidad, sino metiendo en las entrañas de aquellos que pretenden ser.

Voces, gestos, cambios de humor, la expresividad de una relación que por eregirse en especial cayó por su propio peso. Huyendo de la sensación de pertenecer a un rebaño que no lucha por ser diferente, caer en la propia trampa es tan sencillo como dejarse llevar para siempre, viendo pasar los años sin tan siquiera plantearse si la suma de logros y renuncias ha sido consciente o sumergida. El loco que no es tan loco. El cuerdo que cae en su propia locura.

Un nuevo duelo que merece, sin lugar a dudas, la novedad del reencuentro. Estas segundas partes sí pueden ser buenas.

DIRECTOR: Sam Mendes
AÑO: 2008

miércoles, 18 de febrero de 2009

MEMORIAS DE ÁFRICA (Out of Africa)

La belleza se desprende a menudo de pequeños detalles, de cuidar con esmero aquello que nos rodea. Hay paisajes que penetran en cada poro de la piel y evocan olores y ruidos no presentes, pero uno cierra los ojos y puede transportarse como por arte de magia a través de los continentes.

África ha sido la gran desconocida, y quizás por ello tan ampliamente soñada. Por lo exótico, por los parajes de contrastes, su gente, una forma de vida completamente alejada de nuestras rutinas y hormigones.

Quizás por ello es más fácil que nos emocione un relato que acontece en un lugar que nos es extraño. Remoto. Angosto y relativamente virgen. No contaminado por todo aquello que creemos imprescindible.

No sé si estará sobrevalorada. Al final es el espectador el que genera la leyenda con su propia vivencia. Con aquello que sentimos cuando se encienden las luces y volvemos a ser Anna, en esta ciudad, y no con un rifle en la espalda y zebras a lo lejos. Logré sentir la rugosidad del café entre mis dedos, la calma del viento sobre la campa, la tranquilidad de una noche bajo el cielo inmaculado y limpio, la compañía de unas gentes que viven de forma muy distinta a la mía.

Y dejarse llevar por el momento, por una historia que no por sencilla deja de ser intensa. Un intento de vivir sin ataduras, sabiendo que al final del camino regresar a casa no es más que abrir el corazón y vencer el miedo a tener dueño. Porque en la vida al final creemos la máxima de que nuestro valor se mide por aquello que poseemos, sin percatarnos a menudo que quizás hay redes más intensas con los lazos que dejamos libres, y que no obstante se mantienen por ser más verdaderos.

Una pequeña delicia... sobrevolar el continente sin levantarse de la silla, y la música para el recuerdo.

DIRECTOR: Sydney Pollack
AÑO: 1985

domingo, 15 de febrero de 2009

EL CURIOSO CASO DE BENJAMIN BUTTON (The curious case of Benjamin Button)

Emulando al poeta con sus instantes, y el detalle de todas aquellas experiencias con las que llenaría su vida si fuera capaz de dar marcha atrás y vivir de nuevo, Benjamin Button representa un homenaje a las edades como algo que esconde mucho más que un número, o el paso del tiempo.

Nacemos y morimos dependientes. En la infancia, como una tabla rasa, mente en blanco para impregnarse de todo lo que nos rodea. Una energía y vitalidad que, de viejos, cuando todo consiste en ir olvidando lo aprendido, en una acelerada marcha atrás, no ayuda a luchar contra lo inevitable.

No resulta desorbitado imaginarse la vida al revés. El reloj que nos permitiría alternar la jerarquía de las arrugas, y alcanzar la madurez con un organismo que pudiera saborear la vida con la misma intensidad que la mente.

Pero como el sueño eterno de inmortalidad, la juventud supone siempre ser espectador de la decadencia ajena, vivir como un ser distinto significa asumir la propia soledad (aunque quizás sin demasiada diferencia con todos nosotros, solitarios conviviendo en comunidad).

Bellísima puesta en escena; a menudo sumergirse durante unas horas en una especie de cuento de hadas con cierta dosis de realismo deja el buen sabor de boca de quien se reencuentra con ese niño interior capaz de dejarse sorprender por una historia más allá de todo raciocinio. No es fácil nacer con arrugas, y convertirse con el tiempo en un bebé sin noción del tiempo. Quizás niños y viejos no sean tan distintos, inocencias compartidas.

DIRECTOR: David Fincher
AÑO: 2008

sábado, 14 de febrero de 2009

GRAN TORINO

El buen cine se caracteriza en parte por la capacidad de soprendernos. Más allá del sello personal que puedan aportar los actores, la belleza de una escenografía cuidada, los planos analizados hasta el último detalle, nos quedamos a menudo con un giro, una alternativa a la fácil consecuencia lógica de los actos.

Eastwood se ha convertido en uno de esos directores que guardan siempre un as escondido en la manga. Aunque sus películas evoquen siempre un patriotismo y amor por su orígen que va más allá de la constante bandera ondeante y la evocación de un pasado vinculado a la guerra, su devoción se tiñe siempre con una pizca de autocrítica no siempre evidente, pero constante.

Y la espera en esta ocasión no ha seguido la cronología verdadera, nos avanzamos a su llegada ante la imposibilidad de ver a Eastwood en toda su esencia. Quizás sea una mala costumbre, pero en cuanto la mente se acostumbra a escuchar la voz y el tono originales, a vincularlos de forma inequívoca a un rostro, luego resulta menos creíble cualquier intento de doblaje. Más artificial, menos expresivo. Esperamos tranquilos hasta llenar la lista de las suficientes cintas pendientes como para justificar un coche, una escapada a la gran ciudad, una sesión continuada de buen cine en su esencia. Pero esta tarda, llega sola, y mejor pájaro en mano...

Eastwood nos regala de nuevo una historia que parte de lo mundano. Una mezcla de razas y culturas que trata de equilibrarse en un mundo que parece haber perdido el rumbo, que no distingue entre orgullo y totalitarismo, que no sabe marcar el límite entre la antipatía y el odio, que no es capaz de descubrir los límites de la ira, que no puede compartir su modo de vida sin un premeditado juicio previo a la del resto.

Una lección hasta su última escena. Cuando la venganza a veces puede ser algo distinto al ojo por ojo, y el cariño se profesa cuando uno menos se lo espera. Simplemente, hablando desde el corazón.

DIRECTOR: Clint Eastwood
AÑO: 2008

miércoles, 11 de febrero de 2009

SERPICO

Con qué buen sabor de boca se queda uno cuando deja pasar los créditos finales, escuchando parte de la banda sonora y se sabe ante una de esas películas que marcan historia, si bien quizás no en los anaqueles de la cinematografía sí en la propia lista de antologías personales.

Cuesta reconocer a un jovencísimo Al Pacino, más allá de sus personajes recientes a caballo entre la comedia y la trama forzada de gángsters sin demasiado aplomo. Me viene a la mente la particular tendencia personal a relacionar en esa época a Pacino con De Niro, y con parecidos razonables aunque no se puedan comparar historias con el apocalíptico taxista y el policia inquebrantable ante la corrupción ajena.

Sobria interpretación de un hombre que vive de acuerdo con sus creencias, que mantiene la idea original de un cuerpo de policía que lucha contra el delito sin partir del propio juego sucio. A pesar de saber, como muchos, que ser guardian de la verdad a menudo supone exponer la propia condena, el aislamiento en un mundo en que los sobornados viven ajenos a cualquier remordimiento, y aquellos que conocen hacen oídos sordos y cubren sus ojos con el siempre cómodo velo de la protección personal.

Seguramente los ejemplos son tan aislados, tan sorprendentes en nuestros días, que con su biografía se puede hacer homenaje sin caer en la simplonería, ni en el argumento sin fondo por ser habitual en exceso. Al final va a ser verdad, y aunque los que bebieron del pozo vieron en el cuerdo el único loco, la solución no va a ser beber también del mismo veneno para asimilarse al resto.

DIRECTOR: Sydney Lumet
AÑO: 1973

martes, 10 de febrero de 2009

EL BUEN ALEMÁN (The Good German)

No siempre es suficiente un buen elenco de actores para que una película quede en la memoria y uno pase a evocar escenas, diálogos o interpretaciones que vienen a la mente cuando casi por azar se relaciona el día a día con sucesos ya vistos en la gran pantalla.

Una trama sostenida por lazos invisibles, con la moralina imperante de la bondad de aquellos que fueron testigos de la masacre durante la Segunda Guerra Mundial, en el archiconocido discurso antinazi que reproducen muchas cintas en los últimos tiempos. La anécdota del buen alemán no es algo novedoso, ya impactados en su día con el rojo sobre negro que nos proporcionó Spielberg y su relato sobre Oskar Schindler, cualquier intento de variar la óptica nos deja un sabor de lo ya visto. Y si le sumamos la poca profundidad de sus personajes, la frialdad de las interpretaciones y la poca credibilidad de muchas de sus escenas nos queda sólo la sensación de haber visto una película de sobremesa que probablemente hubiera pasado totalmente desapercibida si no fuera por su plantilla.

En toda guerra siempre hay buenos y malos... pero al final, en mayor o menor grado, para todos siempre supone una derrota.

DIRECTOR: Steven Soderbergh
AÑO: 2006

lunes, 2 de febrero de 2009

LA DUDA (Doubt)

"But I have my certainty! And armed with that, I will go to your last parish, and the one before that if necessary. I'll find a parent"

Se agradece la sutileza por encima del morbo fácil, la imagen que sugiere, el gesto que insinúa más allá de la clara evidencia fotograma a fotograma del mensaje que se quiere transmitir. No es sencillo hablar de la pederastia sin caer en el tópico, del abuso por parte del clero sin entrar en el facilón mensaje de la depravación de la iglesia y todos en el mismo saco.

Sin lugar a dudas la expresividad de dos de los grandes ayuda. Y no me resulta difícil imaginar hasta qué punto debe mejorar la credibilidad de los personajes con su voz, la gravedad y honda dicción de Hoffman unida a su entereza, la árida y autoritaria voz de Streep, su romperse lento e inevitable a medida que avanza la trama.

Cuando asalta la duda, la propia certeza es lo único que queda. La soledad y aislamiento de un chico, sumada al tinte racial, le llevan a encontrar en los brazos adultos un consuelo que ni el supuesto amor filial, ni la amistad con el resto pueden darle. Perdido, sin rumbo fijo, parece destinado a caer en unos brazos que no entienden de edades, de fragilidades ni futuros daños. Disfrazar la supuesta apertura de miras con el matiz de progreso puede fácilmente despistar a quien se halla a mitad de camino entre la modernidad y la tradición. Más al final la experiencia despierta alarmas, genera una tensión interna que llama a buscar la verdad, a dudar incluso de los ojos que aparecen más puros.

Sin embargo aquello que nos parece tan evidente se nos muestra colmado de dicotomías. Cómo conservar no sólo la fe en su Dios, sino en sí mismo cuando ni siquiera se es capaz de lanzar la primera piedra. Cómo tratar de descubrir la verdad cuando la mayoría busca su propio beneficio, evitar el escándalo, la riña, sin tener en cuenta a la verdadera víctima. Cómo seguir despertando cada día sabiendo que lo único que se ha logrado es evitar que se perpetúe el daño en un lugar y tiempo concretos, pero que el perro sigue mordiendo, en otras aulas, con otras gentes.

DIRECTOR: John Patrick Shanley
AÑO:2008