jueves, 14 de agosto de 2008

HORAS DESESPERADAS (The Desperate Hours)

A menudo encasillamos a los actores con un tipo determinado de personaje: el pérfido villano, el sanguinario pistolero, el asesino compulsivo, el granuja gracioso, el cómico tontorrón, la mujer florero, la despampanante heroína, el perfecto príncipe azul o el sensible intelectual donjuanero.

No obstante, hay pequeñas piezas que nos recuerdan que el actor no es más que un reflejo de aquello que representa. Y descubrir a un Bogart con malicia sorprende en la medida en que uno se encierra en su propio juicio, y no obstante va adquiriendo consistencia y credibilidad cuando, desprovistos de esa tela de opinión previa siempre presente, nos dejamos llevar por la escena, la trama, la acción y el momento más allá de una predisposición innata a pensar que algo no encaja en lo establecido.

Tres personalidades y un mismo fin. Huir del reclutamiento, de las ventanas con rejas y el sol como utopía. Puede que siempre podamos establecer en un trío al bueno, el feo y el malo, aunque quizás en este caso sería mejor etiquetarlos como el bobo, el terco y el cauto. Impulsividad, impaciencia y codicia extremas se intercalan en un teatral secuestro en el que la puerta abierta no es más que el reflejo de la incapacidad del hombre de encontrar la mejor salida cuando se encuentra con la espada de Damocles sobre los hombros.

Ni la historia ni el final descremado pueden sorprendernos; no obstante, la perversidad del gesto y la angustia del encierro le aportan de un halo tragedia que la vuelve recomendable

DIRECTOR: William Wyler
AÑO: 1955

martes, 5 de agosto de 2008

LUNA DE AVELLANEDA

En ocasiones la nostalgia de aquello que fue llena de significado los actos presentes, a pesar de que la razón apunte a la caducidad de los valores que impulsaron en un determinado momento una gesta, la creación de un centro que albergaba los sueños de un futuro mejor o, como diría el poeta, la posibilidad de una isla.

Para huir de lo cotidiano a menudo es necesario crearse un espacio alternativo, una zona imprecisa donde uno deja de representarse a sí mismo para mostrarse un poco más libre de ataduras y convencionalismos. Cuando echando un vistazo al propio ombligo uno se asombra de ver su reflejo, la necesidad de sentir las propias manos capaces de crear algo nuevo, provechoso, altruista y un tanto utópico se torna un imperativo rotundo sin posibilidad de espera. Es entonces cuando el hombre se sube al tren de la utopía y enarbola banderas de utopía con afán de salvarse disfrazando el presente de colores y esperazanzas.

E igual que la luna con sus mil caras, el hombre es una marisma de contradicciones que quizás le conviertan en algo más atractivo y humano. La voluntad de aportar a los jóvenes una alternativa al ocio se mezcla con la necesidad de mantener a flote un local que no puede sobrevivir a base del aire y las buenas intenciones; y de la carencia nace la dicotomía de lo que nos gustaría que fuera la vida y lo que en realidad es. La brisa es sólo un rumor inerte, el suelo necesita semillas y a veces hay que plantearse la renuncia de los ideales para lograr un fin menos elevado que el original. La retirada a veces no supone una derrota cuando, con el riesgo de perderlo todo, se apuesta por conservar parte del presente con la ilusión de renacer de las cenizas.

Amor y desamor, pasado y presente, risas y llantos, esperanzas y decepciones que se muestran como parte de la riqueza que supone seguir en el camino; no hay rosa sin espinas

DIRECTOR: Juan José Campanella
AÑO: 2004

sábado, 2 de agosto de 2008

UNO DE LOS NUESTROS (Goodfellas)

Cuando de pequeño alguien te pregunta sobre tus inquietudes al crecer espera casi siempre una respuesta tan inocente como inverosímil: astronauta, bombero, actor de escenas de riesgo, funambulista, cantante o pintor. Todas aquellas profesiones que, envueltas de un halo de misterio y seducción, quedan en el límite de lo socialmente correcto (o quizás mejor dicho, habitual).

No recuerdo a nadie replicando su necesidad de ser asesino a sueldo, ladrón de bancos, secuestrador de ancianitas o traficante de armas. No obstante, tras la cuestión se esconde el verdadero propósito del interrogatorio: el descubrirse en la vida como un ser convencional o un amante de la aventura, de la incertidumbre y el riesgo, un evasor constante de la monotonía de la vida adulta previamente conformada.

Ser gángster significa vivir al margen de la ley, ser dueño de los propios actos y poder actuar a las anchas en una atmosfera de reconocimiento teñido por el miedo y el respeto ajenos. Significa someterse a las reglas no escritas de fidelidad a una familia, de no cuestionarse el modus vivendi ni los objetivos marcados, de ser uno mismo bajo el tamiz de las necesidades del capo. Dinero, poder, adrenalina y pasiones que se mezclan con los manjares, el sexo, el alcohol y la droga en una vida rozando siempre el límite del abismo.

Tras toda esa aparente espontaneidad, unas reglas no escritas, de respeto, de grados de pertenencia que más tienen que ver con el origen de uno que con la lealtad que demuestre a la causa. Y del mismo modo que la familia se convierte en el mejor de los escudos cuando uno de los suyos se encuentra ante un apuro, puede también transformarse en el peor de sus enemigos si la tradición se ve traicionada, sin indulgencias.

Mas si en esa existencia de lujo y opulencia de repente uno se encuentra en una encrucijada, con la muerte pisando los talones en forma de deslealtad, es entonces cuando toda la estructura que construye el propio ego se ve desmoronada. Cuando aquellos que antaño tendían una mano para ayudarte a salir del hoyo ahora empiezan a cavar tu tumba, es entonces cuando uno pone en duda el significado de la fidelidad sin condiciones a una causa, de la amistad a ciegas, de la incuestionabilidad de unos actos. Y mira su ombligo, o quizás también de rebote el ombligo de su familia, y decide preferir la vida mundana a una muerte previamente anunciada.

Y es que en el anonimato de la rutina siempre nos queda el recuerdo, el sueño... la vida.

DIRECTOR: Martin Scorsese
AÑO: 1990

lunes, 21 de julio de 2008

BOILING POINT (3-4 x Jugatsu)

Yakuza; dicen que la palabra surgió de la unión de ocho (ya), nueve (ku) y tres (za). En el siglo XIX, los bakuto, un grupo de delincuentes dedicados a organizar apuestas y juegos ilegales, acostumbraban a jugar a un juego de cartas (hanafuda) cuya peor mano consistía en la combinación de dichos tres números. Con esas cartas, la victoria no dependía del azar, sino de la astucia y habilidades de aquél que las tuviera entre sus manos.

La palabra terminó usándose como credencial de las bandas criminales japonesas, llegando a simbolizar actualmente a la mafia organizada en Japón. Con la herencia de la estructura samurai y sus códigos internos, los yakuza se organizan en clanes cuyos cimientos se basan en la fidelidad incondicional y la sumisión absoluta. La desobediencia o polémica sobre el código de honor se castiga con métodos brutales como la amputación del dedo meñique. Incluso hoy en día sirve para reconocer a yakuzas traidores o retirados.

Kitano logra adentrarse de nuevo en una atmosfera extravagante e insólita mezclando la seriedad con el sarcasmo. La brutalidad de su retrato del crimen organizado se dinamita con la irónica desproporción de los actos que refleja. Personificado el héroe de la historia en un joven perdedor que se refugia en una monotonía de trabajo en una gasolinera y juego en un equipo local de beisbol, Takeshi nos impulsa a debatirnos entre lo onírico y lo real desde la visión de los acontecimientos que personifica en el protagonista. Dueño de una calma insólita, transmitiendo siempre un semblante pasmado, se convertirá en el líder de la venganza por el honor ultrajado, llegando a emular el desenlace más heroico en una exaltación de fuego y llamaradas que contrasta con la oscuridad protectora que al comienzo nos lo presentaba.

DIRECTOR: Takeshi Kitano
AÑO: 1990

domingo, 20 de julio de 2008

ALEKSANDRA (Alexandra)

Guerra, Chechenia, una base de soldados rusos y una abuela melancólica que decide huir de la soledad de sus días apacibles lejos de la realidad del conflicto y visitar a su nieto, un oficial ruso que lleva años destinado a ese enclave estratégico.

Miradas que expresan vacío, hastío, incomprensión y cansancio. Nada sucede en el transcurrir de los días, no seremos testigos de la crueldad de los disparos, ni de los cadáveres bordeando el camino, ni de las municiones gastadas, de los hombres heridos. Sólo del lento devenir de las jornadas, del ánimo de los soldados que nada esperan y cuyos pensamientos deambulan sin rumbo como los pasos de la anciana cuya única esperanza es sobrevivir en un mundo que no distingue opresores de oprimidos más que por el color de su uniforme.

Ni acción, ni diálogos que perduraran en el recuerdo, ni bellas imágenes para la postrera retina, ni actuaciones memorables o escenas míticas. Lentitud forzada, demasiado artificiosa para mantener el interés de un guión que quizás pretendía mediante una pincelada intimista dotar de singularidad a la historia, y que no obstante peca de sosiego en su ritmo de relojes buscados en la oscuridad de la gran pantalla.

DIRECTOR: Alexandr Sokurov
AÑO: 2007

domingo, 13 de julio de 2008

HEAT

Duelo de titanes y acciones... a veces sumergirse en una trama ajena ayuda a arrinconar momentáneamente la propia, inmerso en la velocidad del guión que sólo se detiene con el afán de recordarnos que en ocasiones es recomendable tomarse un respiro, saborear la vida a ritmo apacible.

En ocasiones vivir al límite otorga el significado propio de lo humano. Lejos de la adrenalina, el hombre busca rutinas que le aseguren un espacio donde la invulnerabilidad sea la regla, aunque ello signifique nadar en la trivialidad del hábito. La cara oculta que se maquilla tratando de asemejarse al resto cuando la sangre pide riesgo, peligro, hazañas.

Ser capaz, como diría el poeta, de vivir libre sin ataduras. "No admitas nada en tu vida que no puedas dejar en 30 segundos si la pasma te pisa los talones", y es que cuando uno no es capaz de verse a sí mismo de otra forma no hay vínculos, patrias, amigos, moradas ni amantes que determinen el devenir del siguiente paso. No hay lugar donde cobijarse, ni destino fijo. No existe el sueño del hombre que debería ser a ojos ajenos, y es que uno es del color de sus manos, y no del matiz que se dibuja en mentes ajenas.

Tal vez el final sea lo de menos cuando uno es únicamente aquello que persigue. No hay renuncias cuando uno necesita de la angustia para mantenerse alerta. No hay mentiras cuando se sostiene que uno no va a volver, cuando no existe billete de regreso y el destino es incierto, sea la vida o la muerte...

DIRECTOR: Michael Mann
AÑO: 1995

domingo, 6 de julio de 2008

LA ROSA PÚRPURA DEL CAIRO (The purple rose of Cairo)

A menudo se entiende el cine como una forma de evadirse de la realidad monótona e impasible de los días, de la uniformidad que le exigimos a nuestra existencia para poder respirar tranquilos sabiendo que el próximo paso es casi certero, firme e inequívoco.

Hay homenajes escondidos entre escenas de muchas películas, otras que se erigieron como veneraciones al mundo del celuloide de inicio a fin...aquí la ficción supera la realidad y ambos mundos se unen para salvar mútuamente las carencias del otro. La ficción que ansía formar parte de la realidad que representa, el mundo concreto y tangible que anhela una pizca de magia y pasión en mitad de la lucha por la supervivencia.

¿Quién no se ha imaginado a sí mismo en alguna ocasión, interpretando a un personaje de una película? Viviendo mil aventuras sin mayor riesgo que el asumido por la imaginación, dotado de una fuerza y resistencia inigualables, o de un poder de seducción irresistible al entorno, o sumido en la aventura en mitad de la selva, saltando de un avión en vuelo, rodeado de indígenas en mitad del amazonas... luego quedan imágenes para el recuerdo, de momentos que por uno u otro motivo retenemos en la retina y evocamos en los momentos más insospechados, monedas al aire o piruetas con una sonrisa creyendo en el futuro.

Siempre nos quedará el cine...

DIRECTOR: Woody Allen
AÑO: 1985